NFT
Token No Fungible. Activo digital único en blockchain que representa la propiedad de un ítem digital o físico. No es intercambiable 1:1 como las monedas.
NFT son las siglas de Non-Fungible Token: token no fungible. Fungible significa intercambiable por otro idéntico —un euro por otro euro, un bitcoin por otro bitcoin, y da igual cuál te toque—. Un NFT es lo contrario: cada unidad es distinguible del resto y tiene su propio identificador en la blockchain.
Esa singularidad es lo único que aporta la tecnología: un registro público de quién posee una unidad concreta, que se puede transferir sin intermediario. Sirve para una imagen, sí, pero también para una entrada, una licencia, un dominio o un certificado.
Y aquí hace falta ser preciso, porque es el punto donde más gente se confunde. Comprar un NFT normalmente no es comprar el archivo, ni los derechos de autor de la obra. Lo que se adquiere es una anotación en la cadena que apunta a ese contenido; en muchos proyectos la imagen ni siquiera está en la blockchain, sino en un servidor que alguien tiene que seguir pagando. Los derechos que obtienes son los que el proyecto haya decidido concederte por escrito, ni uno más.
Después de la euforia de 2021 y del desplome posterior, la lección que queda es sencilla: la tecnología resuelve la propiedad de un identificador, no crea valor por sí sola.

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