Smart Contract
Contrato inteligente. Programa autoejecutado en blockchain que se activa cuando se cumplen condiciones predefinidas, sin necesidad de intermediarios.
Un contrato inteligente es un programa guardado en una blockchain que se ejecuta solo cuando se cumplen las condiciones escritas en él. No necesita que nadie lo autorice ni supervise: si se da la condición, la consecuencia ocurre.
Lo interesante no es la automatización —eso ya existía— sino que nadie puede impedir que se ejecute, ni siquiera quien lo escribió. Es lo que permite que dos desconocidos intercambien sin confiar el uno en el otro ni recurrir a un tercero.
Ahora bien, la palabra «contrato» sugiere garantías que no existen. Un contrato inteligente no es un documento legal, no lo revisa ningún juez y no se puede apelar. Y «inteligente» tampoco: es código, y hace exactamente lo que dice, incluso cuando lo que dice no es lo que su autor quería.
De ahí la consecuencia más dura del concepto: si tiene un fallo, ese fallo también se ejecuta, y como el contrato es inmutable, a menudo no se puede arreglar sobre la marcha. Casi todos los grandes robos de DeFi han sido esto —no alguien rompiendo la criptografía, sino aprovechando lo que el programa permitía—. Una auditoría reduce el riesgo, no lo elimina: han caído protocolos auditados por las mejores firmas.

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