Spot
Comprar la criptomoneda de verdad, al precio del momento y con tu propio dinero. Es tuya, sin préstamos ni contratos, y como mucho puedes perder lo que pusiste.
Operar en spot es lo más parecido a comprar en una tienda: pagas el precio de ahora y la moneda pasa a ser tuya. Si compras 0,01 BTC en spot, tienes 0,01 BTC en tu cuenta, y puedes guardarlos, enviarlos a tu propia wallet o venderlos cuando quieras. El nombre viene del inglés on the spot: al contado, en el acto.
Lo que lo distingue de los futuros es que no hay contrato ni dinero prestado. Por eso no existe la liquidación: si la moneda cae un 60 %, tu posición vale un 60 % menos, pero sigue ahí y no te la cierra nadie. La pérdida máxima es lo que pusiste, nunca más.
Esa es también su limitación. En spot solo ganas si el precio sube, y cada euro que compras es un euro que de verdad tienes que poner: sin apalancamiento no puedes mover más de lo que tienes. Es más lento, y precisamente por eso es donde se aprende sin quedarse fuera del mercado en la primera mala racha.
El error típico es pensar que en spot «no se puede perder» porque no hay liquidación. Sí se puede: una altcoin que cae un 90 % y no vuelve deja la posición casi a cero igual. Lo que protege en spot no es el tipo de mercado, es el tamaño de cada compra y repartir las entradas en el tiempo, como hace el DCA.

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