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ROI

Return on Investment (Retorno sobre la inversión). Porcentaje de ganancia o pérdida sobre el capital invertido. ROI = (ganancia / inversión) × 100.

En veinte segundos

El ROI dice cuánto has ganado o perdido en porcentaje sobre lo que pusiste. Es la cifra más fácil de calcular de toda la inversión, y por eso es también la más fácil de usar para exagerar.

Lo que casi nadie añade: sin el plazo, sin las comisiones y sin los impuestos, ese porcentaje no es un resultado. Es un titular.

La fórmula cabe en una línea: (ganancia ÷ inversión) × 100. Pones 1.000 € y acabas con 1.600 €, has ganado 600 €, tu ROI es del 60 %. Su utilidad real es comparar operaciones de tamaño distinto, porque 600 € de beneficio no significan nada hasta saber si salieron de 1.000 € o de 100.000 €.

Hasta aquí llega cualquier definición. Lo que esta ficha hace es sacar la calculadora: cuánto queda de ese 60 % cuando se le restan el tiempo, las comisiones y Hacienda. El resultado sorprende, y es la diferencia entre creer que vas ganando y saber cuánto.

La cuenta es fácil, lo que se deja fuera no

La fórmula mide una sola cosa: la relación entre lo que entró y lo que salió. No mide nada más, y esa es su virtud y su trampa.

Fuera de la fórmula quedan tres cosas que cambian por completo la lectura. El tiempo que tardaste. Todo lo que pagaste por el camino. Y el riesgo que asumiste para conseguirlo, que no aparece por ninguna parte. Un porcentaje alto logrado con una apuesta que pudo acabar en cero no es mejor resultado que uno modesto y tranquilo, aunque la cifra sea más grande. El apalancamiento es la forma más rápida de inflar un ROI y también de dejarlo en negativo.

Falta además una referencia. Un 8 % anual parece poca cosa hasta que se compara con lo que habría dado dejar ese dinero quieto en otro sitio. Sin ese punto de comparación, el número flota solo y no permite decidir nada.

Un ROI sin plazo no es un dato

Este es el primer filtro que conviene aplicar a cualquier cifra que te enseñen. El mismo 60 % reparte muy distinto según lo que haya tardado en llegar.

Un 60 % total, según cuánto tardó (rentabilidad por año)
En 1 año
60,0 %
En 3 años
17,0 %
En 5 años
9,9 %

Las tres capturas de pantalla dirían «+60 %». La primera es un año excelente. La tercera se queda cerca de lo que da un índice bursátil cualquiera, con muchísimo menos sobresalto. Es justo el argumento del hodl: aguantar años cambia el número de arriba, no el de cada año. Por eso, cuando alguien enseña un porcentaje sin decir el plazo, la pregunta correcta no es «¿cuánto?», sino «¿desde cuándo?».

De ROI bruto a ROI en el bolsillo

El segundo filtro son los costes, y aquí es donde más se evapora. Seguimos con los mismos 1.000 € y la misma subida del 60 %, comprando y vendiendo en un exchange con una comisión del 1,5 % en cada extremo.

PasoImporteROI acumulado
Pones 1.000 € y te cobran 15 € al comprar985 € invertidos—
La moneda sube un 60 %1.576 €57,6 %
Vendes y te cobran 23,64 €1.552,36 €55,2 %
Tributas la ganancia al primer tramo, un 19 %1.447,41 €44,7 %
15,3 puntos Lo que separa el 60 % que celebras del 44,7 % que llega a tu cuenta en este ejemplo. Ni el mercado se movió distinto ni acertaste peor: es el peaje de comprar, vender y declarar.

La conclusión práctica no es dejar de invertir por las comisiones. Es que el retorno que sirve para tomar decisiones se calcula después de todo eso, no antes. Bajar el coste de entrada tiene además un efecto compuesto si haces aportaciones periódicas, que es de lo que va el DCA.

El error típico: celebrar un ROI que todavía no existe

Hay dos cifras que se llaman igual y no son lo mismo. La de la pantalla y la de la cuenta corriente. Confundirlas es el fallo más repetido entre quien empieza.

ROI sobre el papel

No has vendido

  • Te dice cómo va la posición ahora mismo
  • No paga impuestos, porque no hay venta
  • Cambia cada minuto y puede desaparecer
  • No se puede gastar en nada

ROI realizado

Ya has cerrado

  • Es dinero de verdad, y ya no se lo lleva el mercado
  • Es la única cifra con la que se puede comparar
  • Se calcula con comisiones e impuestos restados
  • Renuncias a la subida que venga después

Que la cifra del papel no cuente no significa que haya que vender corriendo. Significa que no se toman decisiones grandes con una cifra que aún puede evaporarse. El PnL de tu plataforma enseña casi siempre la versión no realizada, y ahí empieza la confusión.

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El ROI negativo no se recupera con el mismo porcentaje. Una caída del 50 % necesita una subida del 100 % para volver al punto de partida. Una del 80 % necesita un 400 %. Es la razón por la que proteger lo que ya tienes pesa más que perseguir el siguiente número grande, y por la que existe el stop loss.

Lo que Hacienda hace con tu ROI

Aquí hay una diferencia que descoloca al principio. Para ti es un porcentaje sobre lo que pusiste. Para Hacienda no existe ese número: existen ganancias patrimoniales, y se cuentan operación a operación.

Subes un 60 % y no vendes

No hay nada que declarar. Sin transmisión no hay ganancia, por mucho que la aplicación pinte el número en verde.

Cambias esa moneda por otra

Es una venta a efectos fiscales, aunque no toques un euro. La ganancia tributa ese año, y el dinero para pagarla sigue dentro del mercado.

Vendiste antes otra posición en pérdidas

Esas pérdidas se compensan con tus ganancias del ejercicio. Es lo que separa una operación suelta del resultado real del año.

Y hay un detalle que descuadra las cuentas de mucha gente. Si compraste la misma moneda varias veces, el coste que se resta no es el precio medio: se van agotando las compras más antiguas primero. Está explicado en la guía de fiscalidad cripto en España.

Conviene tenerlo presente antes de vender por un buen porcentaje en diciembre. La misma operación hecha en enero se declara catorce meses más tarde, y ese plazo cambia el dinero que tienes disponible mientras tanto. No es motivo para forzar una decisión de inversión, pero sí para no llevarse una sorpresa.

Cómo usar el ROI sin engañarte

Cuatro costumbres que convierten un porcentaje de escaparate en una herramienta de decisión.

  1. Fija el objetivo antes de entrar. Decidir a qué porcentaje cierras se hace con la cabeza fría, y para eso está el take profit.
  2. Escribe siempre el plazo al lado. Un porcentaje sin fecha de inicio no se puede comparar con nada, ni siquiera contigo mismo del año pasado.
  3. Calcula el neto, no el bruto. Resta comisión de compra, de venta, de retirada e impuesto estimado. Es la única cifra que se puede gastar.
  4. Separa lo realizado de lo que va en papel. Llévalas en dos columnas distintas. Mezclarlas es cómo se acaba creyendo que vas mejor de lo que vas.
  5. Mira el conjunto, no la mejor operación. El ROI de la cartera entera incluye lo que salió mal. El de tu mejor acierto solo demuestra que tuviste un acierto.

Con eso, el ROI vuelve a ser lo que debería haber sido siempre: una forma rápida de comparar decisiones, y no una medalla. Cuando veas uno espectacular sin plazo, sin costes y sin contexto de riesgo, ya sabes qué falta.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula el ROI?

Se divide la ganancia entre lo que invertiste y se multiplica por cien. Con 1.000 euros que se convierten en 1.600, la ganancia es de 600 y el resultado es del 60 por ciento. Para que sirva de algo, esa ganancia debe calcularse después de comisiones y de impuestos, no antes.

¿Qué es un buen ROI en criptomonedas?

No hay una cifra mágica, y quien te dé una sin preguntarte nada está vendiendo algo. Un resultado solo se juzga con tres datos al lado: en cuánto tiempo se consiguió, cuánto riesgo hizo falta para conseguirlo y qué habría dado ese mismo dinero en una alternativa razonable. Un 12 por ciento anual sostenido durante años supera a un 200 por ciento que se recupera con un 90 por ciento de caída.

¿Qué diferencia hay entre ROI y APY?

El primero mira hacia atrás y no depende del tiempo: dice lo que pasó con una inversión concreta. El APY mira hacia delante y siempre está expresado por año, incluyendo el efecto de reinvertir los intereses. Por eso no se pueden comparar de frente: un 60 por ciento acumulado en cinco años equivale a menos del 10 por ciento anual.

¿El ROI incluye las comisiones y los impuestos?

Por defecto no, y ahí está la trampa. La cifra que enseña la aplicación suele ser bruta. En el ejemplo de esta ficha, un 60 por ciento bruto se queda en un 55,2 tras las comisiones de compra y venta, y en un 44,7 después de tributar la ganancia al primer tramo del ahorro. Son más de quince puntos de diferencia sobre la misma operación.

¿Hay que pagar impuestos si mi cartera sube pero no vendo?

No. Sin transmisión no hay ganancia patrimonial que declarar, por muy verde que esté la pantalla. Ojo con una confusión frecuente: cambiar una moneda por otra sí cuenta como venta a efectos fiscales, aunque no llegues a tocar euros en ningún momento.

¿Qué diferencia hay entre ROI y PnL?

Miden lo mismo en unidades distintas. El PnL es el resultado en dinero, mientras que el ROI lo expresa en porcentaje sobre lo invertido. Ganar 600 euros no dice nada hasta saber si salieron de mil o de cien mil, y para eso está el porcentaje. Además, el PnL que enseña una plataforma suele ser el no realizado, es decir, el que aún puede evaporarse.

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